Cuando se habla de inteligencia artificial en una sala de profesores, los docentes de Educación Física suelen encontrar pocos ejemplos que se parezcan a su día a día. Las conversaciones giran alrededor de documentos que se redactan en segundos, mientras en el patio del colegio hay un grupo que necesita aprender a cooperar y sentirse capaz de participar. Esa distancia explica que muchos especialistas de E.F. observen a la IA con cierta reserva, preguntándose dónde encaja una tecnología que parece diseñada para trabajar sentado.
Una parte considerable de la enseñanza sucede antes de que empiece el movimiento. Preparar una tarea accesible y anticipar las dificultades del grupo exige decisiones que merecen tiempo. En los talleres con diecisiete docentes de Secundaria que Ahn y Lim (2025) presentaron en CHI, el profesorado propuso apoyos de IA para organizar las clases y ofrecer orientación más ajustada. Estas perspectivas docentes acercan la conversación a las necesidades de la asignatura y ofrecen ideas para explorar desde el conocimiento del propio grupo. El criterio docente es esencial para dotar a cada herramienta de un propósito pedagógico definido.
La investigación española también ofrece una orientación para desarrollar esas posibilidades. Bofill et al. (2025) publicaron en Apunts una revisión sistemática sobre IA en Educación Física que reunió diez estudios y subrayó el interés de profundizar en el aprendizaje específico de la materia. Esta perspectiva sitúa en el centro una pregunta cercana al profesorado: ¿qué puede aprender mejor el alumnado con cada propuesta? Para un departamento, vincular una herramienta con un objetivo concreto permite reconocer los avances y compartir experiencias que otros compañeros puedan adaptar a sus clases.
En una clase de Educación Física, una consigna que se comprende a la primera puede dejar más tiempo para practicar. Una pregunta bien planteada al terminar un juego puede ayudar al grupo a entender por qué algunas personas apenas han participado. La IA puede tener un lugar en la preparación de esos momentos, siempre que el profesor decida qué necesita trabajar y cómo se relaciona con la experiencia corporal. Su utilidad empieza a hacerse visible cuando ayuda a resolver una dificultad cotidiana y permite dedicar más atención a lo que sucede entre el alumnado.
Espaldera, preparar una sesión que tenga sentido cuando llegamos a la pista
Espaldera nace específicamente para el profesorado de Educación Física y permite preparar situaciones de aprendizaje en castellano. Adapta actividades al currículo autonómico y a las condiciones de la sesión, con fichas de trabajo y una rúbrica que el docente puede revisar. Su interés aparece cuando necesitamos convertir una intención educativa en una propuesta realizable, aprovechando el material disponible. El documento generado ofrece un punto de partida que el profesor puede enriquecer con su conocimiento del centro y de las necesidades del grupo.
Un especialista de Educación Física podría utilizarla para preparar una situación de orientación cooperativa en 1.º de ESO. Antes de generar el borrador, definiría qué decisiones debe aprender a tomar el alumnado y cómo garantizar que todas las personas tengan una responsabilidad real. Después revisaría si las tareas permiten observar esas decisiones durante la práctica. El reparto de funciones podría ajustarse para que cada estudiante aportara al equipo y encontrara una oportunidad de progresar. La utilidad se comprobaría en la calidad de esa revisión y en el tiempo total dedicado a preparar la propuesta.
La intervención del profesor influye en la calidad de la planificación. En una investigación, Yang et al. (2025) pidieron a doce docentes expertos valorar sesiones de Educación Física elaboradas con distintos grados de participación humana. Las propuestas construidas conjuntamente por profesorado y modelo obtuvieron mejores valoraciones globales que las generadas de manera automática. Este resultado sobre la calidad de los planes destaca el valor de la colaboración durante la preparación. La mirada docente aporta el conocimiento necesario para convertir un borrador en una sesión ajustada a quienes van a participar.
Para trasladar esa idea al centro, conviene describir las necesidades del grupo de forma general, sin introducir información que permita identificar a estudiantes. La política de privacidad de Espaldera explica el tratamiento de la información enviada al proveedor y permite al centro valorar las condiciones de uso. La revisión curricular ayuda a conectar cada tarea con los aprendizajes que se quieren desarrollar. El profesor mantiene la responsabilidad de ajustar las propuestas y de decidir qué evidencias sirven para evaluar el progreso del alumnado.

Nolej, llegar a la práctica con una explicación que ya se ha comprendido
Nolej transforma materiales seleccionados por el docente en actividades interactivas, como cuestionarios o vídeos con preguntas. Permite exportarlas al entorno de aprendizaje del centro, y su complemento para Moodle incluye soporte en español. Esta vía resulta interesante para preparar contenidos que ayuden a aprovechar la sesión presencial. El docente conserva el control sobre lo que se publica, revisando tanto la información original como las actividades generadas antes de que lleguen al alumnado.
Pensemos en una salida de orientación al entorno próximo. El departamento puede partir de una guía propia sobre el recorrido y generar una actividad breve que permita identificar decisiones inseguras. Una pregunta podría presentar una bifurcación y pedir al grupo que explique cómo actuaría si pierde la referencia del itinerario. Durante la salida, el profesor recuperaría ese razonamiento para comprobar cómo se aplica en una situación real. El recurso previo tendría así una continuidad visible en la práctica, en lugar de quedarse como una tarea digital aislada.
Preparar parte del contenido antes de la sesión es una de las posibilidades del aula invertida. El metaanálisis de Wu et al. (2025), publicado en PLOS ONE, reunió trece estudios sobre esta metodología en Educación Física y encontró resultados favorables en motivación intrínseca y autoeficacia. Estas experiencias aportan motivos para explorar una preparación previa conectada con la práctica. Nolej ofrece una vía para elaborar los materiales de ese enfoque, que el profesor puede adaptar al ritmo de su grupo y recuperar después durante la sesión.
Para facilitar la participación de todo el grupo, puede ofrecerse un momento previo en el centro o una versión impresa equivalente. Trabajar con materiales propios autorizados y sin datos del alumnado permite preparar el contenido cuidando la privacidad. La revisión de las respuestas, especialmente cuando abordan seguridad, ayuda a ofrecer indicaciones claras y adecuadas para la actividad. El resultado que interesa observar es si el grupo comprende mejor la tarea y puede aplicar lo aprendido durante la experiencia corporal.Enlace a su webEnlace a su web

Wooclap, escuchar al grupo para decidir qué necesita la siguiente sesión
Wooclap permite plantear preguntas que el alumnado responde mediante un código de acceso o un QR, sin necesidad de registrarse. En Educación Física puede servir para abrir una breve conversación después de la práctica, especialmente cuando queremos conocer cómo interpreta el grupo una decisión tomada durante el juego. La información recogida ayuda al docente a preparar la siguiente intervención.
Después de una tarea cooperativa, podríamos preguntar qué cambio en las reglas facilitaría que todo el equipo participara. Cada pareja justificaría su propuesta y el profesor seleccionaría una para probarla en la sesión siguiente. La IA ayudaría a redactar la pregunta inicial, mientras la reflexión dependería del intercambio entre estudiantes. Para esta actividad bastaría con dispositivos compartidos del centro, siempre dentro de sus normas de uso y con una alternativa accesible para quien la necesitara.
La forma en que el alumnado recibe una herramienta también influye en su incorporación a clase. Soto Martínez et al. (2024) estudiaron la utilidad percibida de Wooclap mediante un cuestionario a 275 universitarios. La muestra incluía formación vinculada con Educación Física y deporte, junto a otras materias, y permitió conocer cómo valoraban la plataforma distintos perfiles de estudiantes. Este enfoque sobre la aceptación recuerda el interés de escuchar a quienes participan. En clase, las respuestas y sugerencias del alumnado pueden ayudar a ajustar las preguntas y abrir un espacio de reflexión conectado con lo vivido durante el juego.
Una respuesta recogida resulta útil cuando conduce a una explicación más ajustada o a un cambio razonado en la tarea. Si el grupo propone una regla que facilite la participación, la siguiente sesión ofrece una ocasión para probarla y observar qué ocurre. Al plantear las preguntas, conviene evitar nombres y datos personales, además de revisar con el centro la configuración de participación. Esa revisión incluye los datos que la plataforma trata al acceder, de acuerdo con el RGPD y la LOPDGDD, y ayuda a establecer unas condiciones de uso claras para la comunidad educativa.

Easy Anatomy, reconocer en el propio movimiento lo que muestra un modelo anatómico
Easy Anatomy 3D con Voice AI combina un atlas del cuerpo humano con un tutor de IA que responde preguntas por voz. La aplicación incluye español y permite observar músculos y articulaciones desde distintos ángulos. Para el profesor de Educación Física, estas funciones pueden facilitar la preparación de una explicación sobre anatomía funcional. Pedir al asistente que localice los músculos del brazo ayuda a encontrar una vista que después podrá relacionar con un gesto, ajustando el vocabulario a la edad del grupo.
Por ejemplo, en una sesión sobre lanzamientos, el docente podría mostrar el bíceps y el tríceps mientras el alumnado flexiona y extiende sus propios codos. La imagen ocuparía una parte de la explicación habitual, con la vista ya preparada y visible para todo el grupo. A continuación, las parejas practicarían pases de pecho, prestando atención a cómo cambia la posición del codo al recibir y enviar el balón. Durante la tarea, el profesor podría pedir que identificaran el momento de extensión y lo relacionaran con la función del tríceps. Así, reconocer una estructura tendría una continuidad inmediata en la experiencia corporal.
El apoyo visual cuenta con investigación reciente en la enseñanza de anatomía. En una revisión de dieciocho estudios de formación sanitaria, Bandekar et al. (2025) describieron resultados favorables para aprender anatomía musculoesquelética mediante recursos digitales interactivos combinados con enseñanza presencial. Esta línea de trabajo ofrece una referencia para explorar la relación entre representación visual y experiencia práctica. En Educación Física, Easy Anatomy puede servir de apoyo para que el alumnado sitúe una articulación y relacione su movimiento con el gesto que está realizando. El nombre anatómico adquiere así un significado ligado al conocimiento del propio cuerpo.
Para conservar el compromiso motor, conviene dejar preparada la escena antes de clase y revisar las respuestas del tutor, de modo que el grupo pueda pasar directamente de la explicación a la tarea motriz. El dispositivo quedaría en manos del docente, sin turnos individuales de consulta ni necesidad de introducir voces o imágenes del alumnado.

Una IA al servicio del aprendizaje en movimiento
La experiencia del alumnado también merece atención al incorporar estos apoyos. En un estudio de seis semanas con 196 estudiantes universitarios de Educación Física, Feng et al. (2026) observaron resultados favorables en la satisfacción de necesidades psicológicas entre quienes utilizaron una plataforma de IA. Este hallazgo pone el foco en cómo se vive la experiencia educativa y anima a atender esa dimensión al diseñar las sesiones. Para el profesorado, definir qué aspecto quiere mejorar permite elegir un apoyo adecuado y observar su aportación, manteniendo el tiempo de práctica como una prioridad de la asignatura.
Para un centro educativo, una forma sencilla de empezar consiste en elegir una necesidad concreta y acordar cómo observar el resultado. Si utilizamos Nolej para preparar una salida, podemos comprobar si el alumnado aplica las decisiones trabajadas previamente. Si recurrimos a Espaldera, interesa registrar cuánto tiempo requiere llegar a una planificación que el equipo considera adecuada. Compartir después lo ocurrido permite ajustar el uso a las condiciones del centro y aprovechar la experiencia de otros compañeros. Con ese intercambio, el centro puede consolidar los apoyos que mejor encajan en su forma de enseñar.
Es fundamental que el encaje legal acompañe ese proceso desde el principio. El currículo de Primaria, RD 157/2022, y el de ESO, RD 217/2022, ofrecen el marco educativo, mientras el Reglamento Europeo de IA y la normativa de protección de datos condicionan el uso de los sistemas. Incorporar plataformas que traten datos requiere la intervención del centro y el asesoramiento de su delegado de protección de datos. Junto a esas garantías, el equipo necesita formación suficiente para interpretar las respuestas de la IA y explicar por qué ha decidido utilizarlas en una actividad determinada.
Educación Física tiene motivos suficientes para participar en esta conversación desde su propio conocimiento profesional. Las publicaciones recientes ofrecen ideas para preparar las sesiones y acompañar el aprendizaje con apoyos que el profesorado puede adaptar a su contexto. Explorar esas posibilidades con curiosidad permite desarrollar propuestas conectadas con las necesidades reales del grupo. Su aportación cobra sentido en la práctica, cuando una explicación ayuda a comprender el movimiento o una tarea abre nuevas oportunidades de participación. La experiencia docente da dirección a ese proceso y mantiene el cuerpo y la relación con los demás en el centro de la asignatura.